José Rico: “La élite del fútbol Juvenil estaba en Los Dolores”

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José Rico, en el campo de fútbol San Juan Bosco de Salesianos.

La historia de nuestro protagonista es uno de los relatos más crudos y emotivos de la sección ‘Perfiles’ en ‘Murcia Deportivo’. José Manuel Rico Costa (Casablanca, 1953), más conocido como José Rico, o simplemente como ‘el francés’, es el sempiterno presidente del CD Dolorense. Un gran tipo al que la vida golpeó muy fuerte cuando era joven, para después regalarle un destino alternativo en el que poder mirar hacia delante y realizar un camino ligado al fútbol base, guiado siempre por la bondad, la humildad, el trabajo y los valores del deporte que le caracterizan. No deja indiferente a nadie.

Esclarecer los orígenes de José Rico no es tarea fácil, ya que es nacido en Marruecos, hijo de padres españoles y habitó mucho tiempo en Francia. Entonces, ¿es español?, ¿es francés?, ¿o es marroquí? “Nací en Marruecos bajo protectorado francés, que se mantuvo hasta 1960. Como nací en el 53, estaba la Legión Francesa allí, y por eso tengo doble nacionalidad, española y francesa. Mis padres son españoles porque mi madre nació en Cartagena y, aunque mi padre en Casablanca, fue debido a que mis abuelos se habían trasladado previamente allí. Mi abuelo Manuel, por eso yo me llamo José Manuel, era pescador, y por ello fueron a aterrizar a Casablanca. Mi madre, en cambio, fue porque mi abuelo por parte de ella, Segundo Rufino Costa, era refugiado político, y todos los refugiados políticos en esas fechas salían como podían de España, si no, los metían debajo de un palo”, aclara.

Desde temprana edad, en la ciudad del oeste marroquí, desarrolló una enorme pasión por el ‘deporte rey’. “En mi etapa de crío pequeño lo pasé muy bien, porque yo era un enamorado del fútbol. Cuando estaba en Casablanca solo había una emisora de radio, y nosotros para escuchar el Madrid teníamos que hacer virguerías. Para coger una emisora allí…estamos hablando de los años 58, 59 y 60”, explica, y fue entonces cuando comenzaron a surgir las primeras complicaciones: “Sufrimos el terremoto de Agadir en el año 1960, que llegó hasta Casablanca. Fue un desastre total, porque las casas estaban hechas de barro. Estuve en Marruecos hasta la edad de diez u once años, cuando la cosa se puso fea y, automáticamente, mi padre se fue unos meses antes a Francia, con unos primos que teníamos en Lyon, para buscar trabajo allí”.

Con su padre ya en el país galo, José Rico y el resto de su familia hicieron también el cambio de residencia en busca de una vida mejor, siempre con un balón y un terreno de juego de por medio. “El 12 de septiembre de 1965, nosotros también nos fuimos. Salimos del puerto de Casablanca, llegamos al puerto de Marsella y mi padre fue a recogernos con un primo nuestro. A partir de ese momento, estuvimos viviendo en Lyon, en Villeurbanne. Allí hice mis primeros pinitos como jugador de categoría Alevín y, con 13 o 14 años, me saqué el título de monitor y empecé a entrenar, todo eso estudiando en Francia como delineante de calderería. Aparte de mi trabajo, también ejercí como entrenador y jugador en un equipo que se llamaba Air Inter, que era de las aviaciones interiores”, cuenta.

“En Villeurbanne hice mis primeros pinitos como jugador y me saqué el título de entrenador”

Cada verano, ‘el francés’ y su familia acudían a la costa regional para disfrutar de su período vacacional, pero su llegada definitiva a España fue impulsada, desgraciadamente, por una tragedia que cambió la vida de nuestro protagonista por completo. “Todos los años íbamos de vacaciones al Puerto de Mazarrón, al Camping Garoa, en las fechas del 15 de agosto al 15 de septiembre, porque nos gustaba mucho la pesca y era la época de los atunes, y lo pasábamos muy bien. Al regresar, en noviembre de ese año, a mi madre le detectaron un bulto debajo del pecho. Empezaron a hacerle quimioterapia, pero la mujer falleció con 49 años el 26 de marzo de 1982. Yo soy el mayor de cuatro hermanos. Mi hermano Víctor, en paz descanse, una hermana que estaba casada con un gendarme francés, y otra más pequeña que tenía diez años cuando falleció mi madre. Mi padre tenía 51 años, se quedó viudo muy joven. Yo me dejé todo. Mi trabajo, el fútbol…me lo dejé todo pensando en la responsabilidad de tener que ayudar como fuera, y me fui a España con mi hermana. Sabía lo que me dejaba, pero no lo que me iba a encontrar”, relata.

“Sabía lo que dejaba, pero no lo que me iba a encontrar”

A partir de ese momento, y tras varias idas y venidas entre países, José Rico se instaló de manera permanente en la ciudad trimilenaria. “La suerte era que tenía unas primas en Cartagena, y gracias a la familia hemos podido salir un poquito adelante. Fue una decisión un poco dura y que me reprocharon muchos amigos, pero la tomé y la respeté. Hice dos viajes a Francia para arreglar papeles y, a finales de 1982, tuve la suerte de poder montar un taller en Cartagena”, afirma. Para el que no crea en el destino y en que todo sucede por algo, Rico le da argumentos sólidos para comenzar a hacerlo: “Uno de los primeros clientes que tuve vivía en Los Dolores. Le hice una reparación a su vehículo y quedé con él para entregarle el coche en un bar no muy lejos del campo de Salesianos. Cuando llegué al bar, vi un cartel, y le pregunté: «Pedro, ¿es que hay fútbol aquí en Los Dolores?» A mi espalda, llegó un hombre y se puso a hablar conmigo con mi francés-español chapurreado, y me dijo: «Sí, tenemos equipos de fútbol Juveniles, Infantiles…» Me preguntó por qué, y yo le dije que era entrenador y tenía mi título. Entonces me dijo: «Pues mira, si quieres, el entrenador de los Infantiles ha encontrado un trabajo y el hombre no va a poder venir a entrenar». Por la tarde, me presenté en el campo de fútbol y así fue la primera andadura con el Dolorense”.

José Rico (izquierda) posa con la camiseta del CD Dolorense en las oficinas del club.

“Parece una historia rocambolesca, pero es así. Ese hombre era Miguel Donate, al que le hicimos un monolito en el campo. Empecé como entrenador de los Infantiles, y al año siguiente llevé la secretaría porque había muy poca gente, éramos tres trabajadores y poquito más. Los entrenadores, cuando podían venir a entrenar, venían, y cuando no, el equipo se quedaba sin entrenar. Poquito a poco el club empezó a hacerse grande, comenzó a trabajar con Alevines…todo eso en colaboración con el Colegio Salesianos”, añade. “A base de trabajar, tuve la suerte de conocer a Francisco Hernández, que lo hicimos vicepresidente, y el hombre apostó mucho por el equipo. Se empezó en Segunda juvenil, al año siguiente se ascendió a Primera Juvenil, después a Preferente, de Preferente a Liga Nacional, y de Liga Nacional a División de Honor. Fueron años maravillosos, la élite del fútbol Juvenil estaba en Los Dolores”, asegura sobre aquella generación en la que, además, tuvo un papel importante José Manuel Muñiz, padre de nuestro compañero de ‘Voces del Deporte’, Pablo Muñiz.

José Rico (primero por la izquierda) con el CD Dolorense de la temporada 90/91.

Todo iba como la seda, pero en el fútbol, como en la vida, de vez en cuando también surgen obstáculos que hay que intentar superar. “Después de todo esto, el club sufrió un problema, porque al estar el campo dentro de Salesianos, no teníamos derecho prácticamente a nada. Le hacíamos frente a las facturas de luz, de agua…porque claro, el colegio te dejaba la instalación, pero ellos tampoco iban a ponerse a pagar el mantenimiento. En 2010volvimos a División de Honor de la mano de Tano Moltó, y durante un año, por no tener césped, el equipo tuvo que jugar en el ‘Gómez Meseguer’. Se hizo una manifestación porque queríamos una instalación digna en Los Dolores, y a partir de ahí las cosas han cambiado mucho. El Ayuntamiento y la Federación Murciana se han volcado con nosotros, nos ayudaron a poner césped y nos echaron una mano, y estoy muy agradecido a todos. El campo no está en ningún momento parado, porque lo utiliza también el colegio para hacer educación física. Es decir, que no ha sido en vano, ha sido una cosa útil”, afirma.

José Rico (segundo por la izquierda, junto a Alonso Gómez) en la presentación de lo Juegos Intersalesianos.

Rico es presidente del CD Dolorense desde la temporada 1999/00 y siempre lo ha compaginado con el trabajo en su taller, del que se jubiló hace dos años y en el que su hermano colaboraba para permitirle disfrutar de su amor por el balompié. “Prácticamente llevo 21 años, y los que quedan, tocaremos madera. Tenía la gran suerte de que mi hermano me echaba una mano en el taller, porque él sabía la pasión que yo tenía, y en un taller no te puedes ir como tú quieras. Si tenía una reunión y me tenía que ir, él seguía con el trabajo. Éramos uña y carne, lo echo mucho de menos, pero bueno, la vida tiene mucha vuelta de hoja y ya hemos sufrido mucho”, cuenta emocionado.

A sus 67 años, con un sinfín de momentos vividos, ‘el francés’ tiene claro qué le hace sentirse especialmente orgulloso personal y profesionalmente. “No sabes la satisfacción que tengo cuando vienen jugadores de hace muchos años con sus hijos a jugar o a apuntarlos para entrenar aquí. De haber visto que eran unos ‘cabezas’ cuando tenían 13 o 14 años, que tenías que meterles con un martillo y un cincel, y ahora los ves casados. O cuando vas a un supermercado y te encuentras con alguno. Para eso está el fútbol, nosotros tenemos un lema: «Haciendo deporte, hacemos personas», eso lo dice todo. No tiene precio el esfuerzo que hacemos todos los que estamos altruistamente día a día con esto. Muchas personas no se dan cuenta de las cosas malas que nosotros le quitamos a la sociedad. Hoy en día están todos en casa con las ‘plays’ y con el móvil, pero en otra época hemos quitado de estar en la calle ‘asalvajados’ a muchos chavales”, asegura.

“siento satisfacción cuando vienen jugadores de hace muchos años para apuntar a sus hijos al dolorense”

En 2018, el presidente del Dolorense recibió una gran sorpresa en forma de homenaje por sus múltiples años en el club y su buen hacer en el fútbol base regional. Fue llevado, engañado, por un buen amigo suyo que estaba compinchado con los que allí le esperaban para regalarle un afectuoso aplauso que, incluso, provocó las lágrimas del veterano dirigente: “Siempre lo he dicho, yo no hago esto para que me hagan homenajes. Eso fue una sorpresa. Me lo hizo el presidente de la Federación, José Miguel Monje Carrillo, en la entrega de premios, y no me lo esperaba. Me dio mucha alegría. Soy una persona que me emociono mucho cuando veo una cosa que vale la pena. A las personas que trabajan y después ven que no salen resultados, soy el primero que les dice que no se preocupen, que ya lo verán, y efectivamente, suelo equivocarme muy poco”.

José Rico en el homenaje sorpresa recibiendo el aplauso de todos los presentes.

Como cualquier club deportivo, el CD Dolorense de Rico también ha sufrido las consecuencias derivadas de la pandemia de coronavirus que azota al mundo: “Ahora mismo tenemos un 40% menos de jugadores. Los padres no te los dejan, pero en otros equipos igual, tienen entre ocho y diez equipos menos que en años anteriores, que son entre 100 y 150 críos. ¿Qué contagio pueden tener aquí? Cuando veo a las criaturas que están separados a más de un metro y medio con sus mascarillas. Pero bueno, estamos para luchar y ya está. Vamos a cruzar los dedos y a ver si esto se pone otra vez en marcha. Este es un año de transición, como el que empieza de nuevo”.

“Estamos para luchar. este es un año de transición, como el que empieza de nuevo”

El fútbol es todo para José Rico, pero a la vez es consciente de las dificultades que los jugadores tienen para poder llegar a la cima. Por ello, para él lo más importante es que sus pupilos siempre crezcan con estudios y no se olviden de que hay una vida real detrás del casi imposible sueño de obtener un contrato en el fútbol profesional. “El fútbol de élite es complicado. Los esfuerzos que tienen que hacer los chavales… Para que salga un Robert Sánchez tienen que pasar millones de críos. Los técnicos dan todo lo que tienen, pero después, el jugador tiene que ser disciplinado, debe ser responsable y querer. Cuando algunos padres me dicen que se van a llevar a su hijo, por ejemplo, al Villarreal, yo digo que no le quiten la ilusión al crío, que se vayan para allá, pero puede ser que se coja un desengaño cuando vea que allí hay 500 como él. Eso puede provocar una sensación de fracaso y el crío luego a luego hasta se lo deja”, opina.

“Yo no digo que el día de mañana tengan suerte, un buen padrino, y que vayan para delante, pero hay que trabajar mucho. Muchas veces les digo que lo mejor que pueden hacer es estudiar, que les va a hacer falta a todos. Cuando los veo les pregunto por los estudios y les digo: «Ahora una buena ducha en casa, un ColaCao y a estudiar». Si no trae buenas notas no debería jugar, pero a ver a quién se lo haces hoy en día, lo dices y se van al equipo de al lado. En los grandes clubs lo hacen, si no estudias bien, te ponen en la puerta rápido”, añade sobre la importancia de la educación académica.

“lo mejor que pueden hacer es estudiar. Si un niño no lleva buenas notas, no debería jugar”

Para concluir, recordarles que el pasado 10 de marzo, José Rico estuvo en directo en ‘Voces del Deporte’ en un emocionante programa en el que también participó el doctor y exjugador del CD Dolorense, Vladimir Salazar, al que ‘el francés’ hizo entrega, entre otros obsequios, de la primera camiseta que vistió en el club firmada por todos los que fueron sus compañeros. También tuvo un gran detalle para nuestra casa, unas botas de fútbol ‘Marco’ que ahora adornan de maravilla el plató. Agradecemos a Rico su amabilidad y esperamos que siga desarrollando muchos años más la gran labor que hace por el deporte.

¡Disfruta aquí de la intervención de José Rico en el programa!